• Se trata de Joaquín Giménez y Carlos Arto, dos productores de Arrés y Santa Cilia

A partir del año 2010 se inició, de manera familiar, la recuperación de un cultivo que en las décadas anteriores a los 90 fue muy significativo en la Comarca de La Jacetania, el cultivo del espárrago. Poco a poco, la calidad del producto y la aceptación del consumidor del territorio, han reactivado el cultivo de esta verdura, tan versátil como beneficiosa, y recientemente dos empresas familiares jacetanas han iniciado la comercialización de su producción en fresco bajo la marca “Altos Pirineos. Productos Locales” que auspicia ADECUARA.

Se trata de Joaquín Giménez y Carlos Arto, que tienen sus plantaciones de Arrés y Santa Cilia, respectivamente.


JOAQUÍN GIMÉNEZ ARAGUÁS

Joaquín Giménez Araguás trabaja con su hijo Joaquín Giménez. Son una familia dedicada desde hace generaciones a la agricultura de secano y la ganadería. Joaquín padre aún recuerda cómo en su juventud “cogía espárragos en el pueblo, Arrés, que posteriormente eran enlatados en Conservas Bomba en Jaca”. Hace unos años cultivaron quinientas plantas de espárragos para consumo familiar y “dado buen sabor y la aceptación que tenían, nos decidimos a ampliar la plantación y comercializarlos, con la idea de recuperar y volver a disfrutar de los espárragos de antaño, criados de manera natural y directos de la huerta a la cocina”.

La apuesta de los Giménez por el cultivo del espárrago se debe, además de a la tradición ya existente en Arrés, a la idoneidad de las tierras de la Canal de Berdún para su cultivo. “Es una tierra arcillosa y fértil que favorece su crecimiento, además es suelta, lo que beneficia la salida de los turiones al exterior en el caso del espárrago triguero y permite una fácil extracción del espárrago blanco de dentro de la tierra. Se trata de un cultivo subterráneo del cual recogemos la parte aérea en caso de los espárragos trigueros y la parte más alta enterrada en el caso de los blancos. La zarpa, que es lo que produce los espárragos, está enterrada, por lo que necesita humedad dentro de la tierra pero no con demasiada agua porque se ahoga la planta”.

Con esas características en las tierras de Arrés, Joaquín Giménez explica que lo que prima en su explotación no es una gran producción, “es la calidad de los espárragos, criarlos de la manera más natural posible y sin forzarlos”. Además explica que la producción depende de las condiciones climatológicas, “a mayor temperatura mayor producción”. Así el año pasado la suya fue de unos 2000 kg, entre espárrago verde y blanco.

De momento el punto de venta de sus espárragos se centra mayormente en la venta al por menor en los supermercados IFA y en diversos restaurantes de la Jacetania, como El Granero del Conde, en Arrés; El Molino de Larués o La Cadiera, en Jaca.


CARLOS ARTO

Carlos Arto cultiva en Santa Cilia junto a Pepa Vinacua Claver, su mujer. Como en el caso de Joaquín proviene de una familia de agricultores, y entre otros también cultivaban espárragos. Carlos recuerda que, “ hace 30 años había espárragos en esta casa”. Y ahora su apuesta es una manera de continuar con esa tradición y también la de buscar una alternativa al cultivo del cereal.

Carlos explica que las tierras de Santa Cilia son muy suaves, lo que favorece el crecimiento del espárrago, y que el clima de la Canal de Berdún beneficia su desarrollo: “Temperaturas más benignas que en otras zonas de La Jacetania, cálido y con humedad, pero sin excesivo calor”. Condiciones que se dan especialmente en la temporada del espárrago, que va del 15 de abril al 15 de junio.

En su explotación, Carlos Arto también busca la calidad, mimar el producto y que mantenga el sabor de toda la vida. Por ello sus espárragos se van a comercializan bajo el distintivo de “ecológicos”. De momento la venta de sus productos es a particulares y también los distribuye entre diversos restaurantes de la comarca, en formatos de ¼ de Kilo, ½ y 1 Kilo.

Reconoce que este año las condiciones para la producción del espárrago han sido complicadas, con temperaturas muy bajas y heladas hasta mayo, lo que supone un gran problema porque al espárrago “las heladas y el frío ralentizan su crecimiento; a mayor calor, más cantidad salen”. Por ello la producción de este año ha sido, de momento, “escasa, unos 800 Kg”. Quizá la campaña mejore en el mes que queda de temporada.