Panticosa acogió el pasado viernes una nueva actividad del proyecto Escuita, muller., un encuentro centrado en la salud menstrual y el intercambio de experiencias personales desde una mirada colectiva, abierta y comunitaria. La sesión, dirigida a todo tipo de público, se desarrolló a través de dinámicas participativas que permitieron generar un espacio seguro de diálogo, reflexión y escucha.
El taller contó con la colaboración de Marta, profesional formada en sexología, y abordó la salud menstrual como un aspecto clave del bienestar de las mujeres. Durante la actividad, las participantes pudieron compartir vivencias personales, desmontar mitos que tradicionalmente han encasillado a las mujeres y reflexionar sobre cómo estos temas han sido tratados —o silenciados— en el entorno rural. El encuentro finalizó con una merienda preparada para todas las personas asistentes, reforzando el carácter cercano y comunitario de la propuesta.
Esta actividad forma parte de Escuita, muller., un proyecto que surge de la necesidad de narrar la historia de las mujeres rurales desde una voz femenina. Aunque en la actualidad las mujeres ocupan espacios cada vez más diversos, las impulsoras de la iniciativa consideran que sigue siendo necesario avanzar hacia derechos más igualitarios y una mayor visibilización del papel de la mujer en el medio rural.
La idea del proyecto nació en el verano de 2025, cuando dos de sus integrantes mantuvieron una conversación inspiradora que dio lugar a la voluntad de impulsar una iniciativa protagonizada por mujeres de Panticosa. Al día siguiente, la propuesta se compartió con una tercera persona y así se conformó el equipo promotor.
Carmen, Nieves y Pilar son las tres mujeres que impulsan Escuita, muller. Las tres son trabajadoras sociales y comparten el compromiso de aportar valor al territorio en el que viven. Desde esa vocación, dedican parte de su tiempo a organizar un proyecto con una clara perspectiva de género e intergeneracional.
El objetivo principal de la iniciativa es visibilizar el papel de la mujer rural, teniendo en cuenta el pasado, el presente y el futuro. Para ello, el proyecto se articula en torno a la creación de un documental basado en las vivencias de mujeres de entre 18 y 90 años residentes en Panticosa.
El proceso parte del conocimiento de la situación actual de las mujeres locales y del análisis de los cambios experimentados a lo largo del tiempo. A través de entrevistas, el proyecto pone de relieve las desigualdades que todavía existen, al mismo tiempo que fomenta el empoderamiento de las mujeres participantes mediante la construcción de un relato colectivo.
Además del trabajo audiovisual, Escuita, muller. apuesta por la creación de espacios de reflexión y debate a través de talleres y encuentros abiertos. Estas acciones buscan fortalecer los vínculos comunitarios y poner el foco en la responsabilidad colectiva frente a las desigualdades y las violencias de género.
El proyecto comenzó a desarrollarse en octubre y desde entonces ha llevado a cabo distintas actividades vinculadas a fechas significativas. El 10 de octubre, con motivo del Día de la Mujer Rural, se celebró el primer taller. El 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se impulsó una nueva acción centrada en esta problemática. La actividad del pasado viernes se enmarca en este calendario de trabajo continuado.
La próxima cita tendrá lugar el 8 de marzo, cuando se proyectará el documental que se ha estado grabando. La proyección se celebrará en Panticosa, en La Fajuala, y contará con testimonios de mujeres con perfiles diversos, con el objetivo de construir una idea colectiva de lo que significa ser mujer rural en la localidad.
Cabe destacar que Escuita, muller., proyecto desarrollado en Panticosa, ha sido el segundo proyecto seleccionado en la convocatoria Made in Rural 2026, un reconocimiento que refuerza su valor social, comunitario y su proyección de futuro.





